La presencia de cal en las tuberías es uno de los problemas más comunes en los hogares, especialmente en zonas con lo que se conoce como agua dura. Este tipo de agua contiene altas concentraciones de minerales como calcio y magnesio, que con el tiempo se depositan en las tuberías y equipos domésticos. Aunque suele pasar desapercibida al principio, la cal puede provocar desde pérdidas de presión hasta averías costosas. Entender cómo se forma y cómo prevenirla es clave para mantener una instalación en buen estado.
La causa principal es la composición del agua. Cuando el agua contiene demasiados minerales disueltos, estos tienden a solidificarse. El calor acelera este proceso, por lo que la cal aparece con mayor intensidad en tuberías de agua caliente, termos, calentadores y electrodomésticos que calientan agua. También influye la evaporación: cuando el agua se seca sobre grifos o duchas, deja tras de sí un rastro blanco de depósitos minerales. Con el tiempo, esos depósitos pueden volverse duros y difíciles de eliminar.
Afortunadamente, existen soluciones tanto para prevenir como para tratar la cal. A largo plazo, la opción más efectiva es instalar un descalcificador en la entrada de agua de la vivienda. También existen filtros de polifosfato, que alteran químicamente los iones para evitar que formen incrustaciones. Otra medida sencilla es regular la temperatura del agua caliente: mantenerla por debajo de los 55 °C puede ralentizar la formación de cal.
Cuando la acumulación ya está presente, los métodos de tratamiento varían según la gravedad. Para depósitos superficiales en grifos o duchas, funcionan bien las soluciones caseras a base de vinagre blanco y bicarbonato, dejando actuar la mezcla antes de aclarar. Para incrustaciones más resistentes, existen descalcificadores químicos específicos que deben usarse siguiendo siempre las instrucciones del fabricante. Y si el problema está dentro de las tuberías y es severo, lo ideal es recurrir a un profesional.
Actuar a tiempo no solo mejora el rendimiento de tu instalación, sino que también prolonga la vida de tus electrodomésticos y reduce el consumo energético. La prevención ayuda a prolongar la vida útil de las instalaciones y reducir costes futuros.






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